
Llega la factura de la luz y algo en tu cuerpo se tensa antes de abrirla. No es miedo exactamente. Es esa mezcla rara de resignación y mosca detrás de la oreja.
La miras. Los números no significan nada para ti, pero algo no cuadra. Lo notas en el pecho, como cuando sabes que te están tomando el pelo pero no puedes demostrarlo.
Te parece demasiado para lo que has consumido.
Y entonces piensas: ¿Y si llamo a la compañía? Ya te imaginas los cuarenta minutos en espera, el agente intentando venderte algo, la sensación de no entender nada de lo que te explican.
Así que haces lo de siempre. Suspiras, y lo dejas estar. Porque, ¿qué otra cosa vas a hacer?
Lo peor no es el dinero. Lo peor es esa sensación de que te están cobrando lo que quieren y tú no puedes hacer nada.
Las grandes compañías ganan siempre. Y esa resignación, mes a mes, se asienta un poco más.
Sabes que algo no cuadra, pero no tienes el tiempo, las ganas, ni los conocimientos para plantarles cara. Y ellos lo saben.
Buscaste en internet, comparaste tarifas, y te cambiaste a una compañía más barata.
Bien hecho. Durante unos meses, pagaste menos.
Pero lo que no te contaron cuando firmaste es que ese precio era una oferta de captación. Una zanahoria para que te fueras con ellos.
Al cabo de un año, sin carta, sin llamada, sin que apenas te enteraras, las condiciones cambiaron y el precio subió.
Solo necesitan que estés ocupado. Y tú lo estás. Con tu trabajo, tu familia, tu vida.
Ellas lo saben y diseñan sus contratos exactamente para eso.
El problema no es que no hayas intentado nada. Es que el sistema está construido para que tengas que estar pendiente todos los años. Y la mayoría no lo estará.
La mejor tarifa de hoy puede ser la más cara de mañana. La solución es tener a alguien que vigile por ti de forma permanente. Alguien que no se olvide nunca.
Eso es exactamente lo que hago en Electrok Energía.
Si quieres saber la verdad, enviarme tu factura de luz o gas para que te haga un estudio, es gratis, haz clic aquí....
Carmen tiene 45 años, trabaja de sol a sol, cría sola a su hijo y llega a casa con la energía justa para cenar y caer en el sofá.
Cada mes, la factura de la luz: unos 95 euros. Carmen la veía, fruncía el ceño un segundo, y la pagaba. Porque tenía mil cosas más en la cabeza.
¿Sospechaba que algo no cuadraba? No exactamente. Le parecía mucho, sí.
Pero el contrato ni siquiera estaba a su nombre. Era un lío que no tenía ni tiempo ni ganas de meterse.
Le propuse revisar su factura. Tuvo que hablar con su casero, porque el contrato estaba a su nombre. El casero aceptó. Y me puse a trabajar.
Lo que encontré no me sorprendió a mí. Pero a ella sí.
Le estaban cobrando de más. No por un error puntual. Simplemente porque nadie había revisado ese contrato en años y muchas compañías no avisan cuando hay algo mejor para ti.
Es más, hacía un mes que le acababan de subir el precio del kilovatio. La estaban clavando viva, casi el doble de un precio digamos, razonable.
Le hice el cambio. Sin llamadas eternas. Sin formularios imposibles. Sin que Carmen tuviera que hacer nada y sin desplazarse a ningún sitio. Sólo firmar el nuevo contrato con el móvil.
Carmen paga 55 euros al mes de luz. Son 40 euros menos. 480 euros al año. Para alguien que trabaja duro y llega justo a fin de mes, eso no es calderilla.
"Es que yo pensaba que no había nada que hacer."
Eso es lo que me dijo. Y eso es exactamente el problema. No que las compañías cobren de más. Sino que nos han convencido de que no podemos hacer nada.
Carmen podía. Tú también puedes.
Una foto, un PDF, como te resulte más cómodo.
En 48 horas tienes mi respuesta.
Sin coste. Sin compromiso.
Si puedo ahorrarte dinero, te lo cuento y tú decides.
Si no puedo, te lo digo igual. Sin presionarte.
Sin intentar venderte nada que no te conviene.
Si aceptas el cambio, gestiono el proceso completo.
Tú no llamas a nadie.
Tú no rellenas nada.
Tú solo dices sí.
Te meto en mi sistema.
Cuando falten dos semanas para que termine tu contrato, vuelvo a empezar.
Comparo, negocio y te presento la mejor opción del momento.
Para siempre.
Tú a vivir.
Factura que no entiendes.
Sospecha de que algo no cuadra.
Resignación. Pagar sin más.
Y el año que viene, igual.
Alguien vigilando tu factura.
Sin que tengas que recordar nada.
Sin sorpresas.
Sin que nadie te la vuelva a colar.
95 €/mes ⟶ 55 €/mes
ahorrados al año
"Pensaba que no había nada que
hacer. Y resulta que sí lo había."
129 €/mes ⟶ 82 €/mes
ahorrados al año
"Son unos sinvergüenzas por haber estado cobrándome tanto cuando se puede cobrar algo razonable."
53 €/mes ⟶ 41 €/mes
ahorrados al año
"Como la factura es pequeña, creía que estaba pagando un buen precio. Pero me equivocaba"
A ti nada.
A mi me paga una comisión la compañía a la que te cambio.
Esa comisión no afecta a tu precio.
Si mañana fueras directamente a esa compañía sin pasar por mi, pagarías exactamente lo mismo.
Las compañías me paga por traerles clientes.
Es el mismo modelo que usa cualquier comparador de seguros o agencia de viajes.
Tú pagas exactamente lo mismo que pagarías yendo solo.
Sin truco.
Sin letra pequeña.
Te lo digo sin rodeos y sin presionarte.
Puedes quedarte con tu compañía actual sin ningún problema.
O si quieres, te meto en mi sistema para que cuando venza tu contrato, vigile los precios por ti.
En cualquier caso, el estudio de tu factura es gratuito.
Menos de cinco minutos de tu tiempo.
Me mandas tu factura y en menos de 48 horas te digo si te están cobrando de más.
Si decides cambiar, yo me encargo de todo el proceso.
Tú no llamas a nadie, no rellenas nada, no tienes que esperar cuarenta minutos al teléfono.
No.
Eso es exactamente de lo que me encargo yo.
Cuando falten dos semanas para que termine tu contrato, te contacto.
Comparo, negocio y te presento la mejor opción.
Sin que tengas que recordar nada ni mover un dedo.
Sí, ya me ha pasado y lo hemos resuelto fácilmente.
Carmen vivía de alquiler y el contrato estaba a nombre de su casero.
Habló con él, le dió su consentimiento y gestioné el cambio sin problema.
Si estás en una situación poco habitual, cuéntamela y busco la solución.
También con el gas.
De hecho, el primer estudio que hice, fue el mío, mi propia factura de gas, y me ahorro 300 euros al año.
Si tienes luz y gas, podemos revisar las dos facturas.
Porque eso es exactamente lo que va a volver a pasar si lo haces solo.
Las compañías suelen hacer ofertas de captación para atraerte.
Al año, sin avisarte, suben el precio.
No necesitan avisarte, lo has firmado con el contrato.
La diferencia es que yo sé cuándo vence tu contrato y actúo antes de que eso ocurra.
Buena pregunta, estaba deseando que me la hicieras.
Mi principal valor es la honestidad, si yo te engaño, (como hacen algunos por ahí), tú no me recomiendas. Y no me puedo permitir ese lujo.
Dejarías de ser mi cliente, y sería como tirar piedras en mi propio tejado.
Lo que quiero es que quedes tan satisfecho, que se lo cuentes a todo el mundo y que pienses: "Desearía haberte conocido antes".
Tu factura solo se usa para hacer el estudio comparativo.
No la comparto con nadie, no te bombardeo con publicidad y no te llamo sin que tú lo hayas pedido.
Cuando me mandas tu factura, estás pidiendo un estudio, no suscribiéndote a nada.
Revisión gratuita de tu factura en 48 horas
Si puedo ahorrarte dinero, gestiono el cambio completo
Vigilancia permanente año tras año, sin que hagas nada
Guía de ahorro de regalo
Si no puedo mejorar tu precio, te lo digo sin más
Sin pagar nada.
Sin comprometerte a nada.
Sin letra pequeña.
GRATIS
Solo mándala y compruébalo tú mismo.
Carmen, Juan Manuel, Andrés y muchos otros, ya pagan lo justo por su energía, ¿a qué esperas para hacer tú lo mismo?
